¡Feliz y próspero año 2020!

¿Listos para celebrar y vivir al máximo los nuevos 20?

Este nuevo año que inicia quiero desearles un feliz y pleno (en todos los sentidos) 2020.

Me encanta esta época ya que es un recordatorio para hacer las cosas muchísimo mejor, cambiar o mejorar hábitos, empezar de cero y con el pie derecho. Nuevas metas, nuevos propósitos y una nueva oportunidad para poder cumplir nuestros sueños.

Un secreto para poder lograrlo es tener:

  • Claridad – ¿Exactamente qué es lo que quiero?
  • Compromiso – ¿Qué tanto quiero lograrlo? establecer mis tiempos.
  • Responsabilidad – Darle la importancia que requiere.
  • Acción – ¿Qué debo hacer para lograrlo?
  • Visión – ¿Cuál es mi objetivo?

¡FELIZ AÑO NUEVO!

¡Bridal Shower de ensueño!

Quiero compartirles lo feliz que me hizo festejar mi despedida de soltera con la organización impecable de mi madre (eres la mejor).

¿Carísimo? ¡Para nada!

Generalmente la palabra “boda” es sinónimo a grandes cantidades de dinero en negocios que buscan sacar hasta el alma a varias parejas próximas a casarse, pero no se me desesperen, el secreto está en no caer con la primera opción, hacer estudios de mercado, poner a prueba tus habilidades de negociación y estar 100% seguros de qué es lo que buscan.

Así es como mi futuro esposo (ah caray, suena muy fuerte) y yo hemos ido armando paso a paso el gran evento que se celebrará en febrero del 2020, por lo que una vez pase la boda, les platicaré cómo la fuimos organizando (no antes para no dar “spoilers” a los invitados de todas las sorpresas).

En esta ocasión les platicaré de mi Bridal Shower y cómo logramos hacerla tal y como me imaginaba con tips que estoy segura, podrán funcionarles para cualquier evento.

Lugar:

Seguramente en donde viven, con algún familiar o amigo existe un salón de eventos para condóminos, esta opción siempre será mucho más económica que el buscar un lugar externo de eventos (salón o jardín).

Mobiliario:

Pregunta si el salón que estás rentando cuenta con mobiliario, esto será un gran ahorro, en caso de no ser así, haz una lista de proveedores y costos, planea con tiempo para que el precio no se eleve por la cercanía del evento y busca que se complemente con catering y decoración, por ejemplo. (Yo contraté a Bohem Event Planners y a Yipi Hey Piñatas para las mesas chaparras estilo picnic).

Decoración:

¡Lleva cosas que tengas en casa! En mi caso tenía telas de diferentes texturas en los colores que elegí, tonos rosas pastel, huesos y blancos, también llevé muchos cojines en gris para contrastar, compre flores y llevé huacales. Mis amigas me ayudaron con teepees, eucaliptos y más, con esto pudimos complementar el estilo que buscábamos.

       

Alimentos:

Como les conté brevemente en el punto de “mobiliario”, lo ideal es buscar un proveedor que complemente las mesas con un menú, así lo hicimos nosotras y fue lo máximo.

Postres:

¡No gastes de más! Yo decidí ir a Sams (o la tienda club de tu preferencia), comprar material y hacer los postres con una de mis amigas. ¡Todas los amaron!

Les comparto más fotos del evento porque ¡me encantan!

     

     

Pronto les comparto recetas fáciles par postres y avísenme en los comentarios si quieren tips en específico.

 

¡Sal de la rutina con citas diferentes!

Nosotros los humanos somos seres muy rutinarios, en lo que sea, acostumbrados a quedarnos en la famosa zona de confort, ese lugar en donde  nos encontramos seguros, cómodos y somos capaces de controlar todo, en donde no sentimos miedo y sabemos que lo que suceda estará bien, sin embrago, es un sitio que nos estanca, nos hace conformistas y nos priva de vivir, por lo que es sumamente importante variar y buscar actividades que salgan de lo común y rompan con nuestros hábitos repetitivos.

Y aplica en absolutamente todos los aspectos de nuestra vida, cambiar actividades con amigos, buscar planes diferentes, aprender cosas nuevas y arriesgarse a hacer cosas que no has hecho.

¿Qué pasa cuando sales de esta zona?

En pareja aplica algo similar, por más que se amen el uno al otro, que les encante ir al cine o quedarse en casa viendo Netflix, es de vital importancia crear estas dinámicas diferentes juntos, reírse y explorar la vida, por lo que te dejamos algunas ideas para que preparen una cita fuera de lo común:

Armen juntos su “Bucket list” una lista de cosas que quieran hacer y propónganse ir tachando cada punto por un tiempo determinado, puede ser uno a la semana, uno al mes, etc.

Ir a un museo – ¿Les gusta el arte? Atrévanse a ir a un museo y aprendan juntos acerca de historia, cultura, o arte… ¡no se arrepentirán! Hagan un scouting de museos que podrían interesarles a ambos y manos ala obra. Te dejamos ¡13 museos que son gratis en domingo!(CDMX).

Picnic – Puede ser a las afueras de la ciudad, yo vivo en la Ciudad de México por lo que se me facilita ir al Ajusco, La Marquesa o Chapultepec, ¿qué queda cerca de ti?

¡Maquinitas! – Les prometo no se arrepentirán, en México hay varias opciones que incluyen también Boliche, ¡a divertirse!

Patinar en hielo – ¿Por qué no? atrévanse a aprender (si no saben), enseñarle uno al otro, o simplemente deslizarse por la pista juntos al ritmo de la música.

¡Montar a caballo! – Una actividad diferente que pueden probar juntos y a lado de ¡los mejores animales del mundo! (am soriii me emociono, los amo).

Autocinema – Regresa al pasado con tu amor y vayan a ver una peli en su auto, la pasarán padrísimo.

¡Y muchas, muchas cosas más! ¿Qué se les ocurre a ustedes?

Por Ana Pau Bermúdez

Visita obligada en Canadá: Montréal

Hola pípol, espero que se encuentren de maravilla, yo les quiero platicar de un viaje que hice hace unos días a lado de mi familia con el pretexto de la boda de mi primo (el primero que se nos va.. OMAIGÁ!), él vive en Montréal, Canadá a lado de su ahora esposa, y por eso, en cuanto supimos del bodorrio en este bello país, nos pusimos las pilas para asistir a la unión y de paso conocer esta magnífica ciudad.

Afortunadamente mi otro primo, hermano del novio, conoce perfecto la ciudad y sabe de memoria datos históricos de cada sitio, por lo que conocer con él fue excepcional. Cada que voltéabamos, había una historia para escuchar, así que si alguna vez deciden visitar Montréal, les dejo sus datos aquí, no se arrepentirán.

Mis papás en modo "ninja" y mi primo el conocedor.

Mis papás en modo “ninja” y mi primo el conocedor.

Ahora, de las clases que tuve con George (primo guía), les dejo los siguientes datos fascinantes:

El Viejo Montréal es la mezcla perfecta entre lo antigüo y el hoy. Desde el malecón en Vieux-Port du Montréal en donde se puede ver el parque Jean-Drapeau al otro lado del río Saint Laurent (que podrán visualizar congelado atrás de mí en la siguiente foto). El puerto se convierte en una playa de arena en el verano y una romántica pista de hielo en el invierno.

No lejos del Viejo Montréal, un reconocido distrito histórico ofrece un laberinto de calles con edificios emblemáticos de la dominación francesa (algunos ingleses), además de no menos de siete museos y la basílica de Notre-Dame en la Place d’Armes.

Los museos de arte más populares de la ciudad están en el Centro, junto con el foco de entretenimientos conocido como Quartier des Spectacles, el sitio de los principales festivales durante todo el año.

Esta es una ciudad multicultural fundada en 1642 y se encuentra ubicada en una isla. En Little Italy se encuentra el Jean-Talon Market (el mercado más grande de Montréal), en la zona judía encontramos bagels al estilo de Nueva York, en Westmount viajarás al barrio de Chelsea en Londres y en el viejo Montréal te trasladarás a las calles de París.

¡OJO! El 63% de la población habla francés, el 17% es trilingüe y el 53% es bilingüe. Lo normal es que a donde vayas, la gente de salude con un “Bonjour! Hi!“. Esto quiere decir que no te preocuparás por el idioma.

¿Listo para visitar Montréal?

Cuéntenme si han ido y qué les parece 🙂

Ana Pau Bermúdez

Carta a mis humanos ¡WAFF!

No recuerdo exactamente cómo fue que empecé a vivir con mi primera pareja de humanos, era muy joven… tengo destellos de aquélla vida jugando, a ellos no les gustaba jugar mucho con nosotros, se molestaban si explorábamos ese pequeño espacio y probábamos algunas maderitas en él, me obligaban a mí y a mi fiel amigo a quedarnos en un carrito hecho para bebés humanos, y a veces dormíamos todos juntos. Éramos una gran manada… yo los amaba y ellos a Baccio y a mí.

Siempre me emocionaba despertar antes y animarlos a abrir los ojos a un gran día, a veces me daban unas palmadas para saludarme y otras solo me quitaban de encima, ese era mi deber: brincar, lamer, brincar… ah, y hacer del baño.

Aprendí que les molestaba que hiciera pipí y popis en nuestro territorio (qué extraño, ellos le llamaban “departamento”), hasta que entendí que si salíamos a explorar podía hacer mis necesidades, y lo mejor, ¡buscar otros amigos de cuatro patas por la zona!

Ya teníamos nuestra dinámica:

Brincábamos a la cama, despertábamos a los humanos para jugar, nos sacaban a pasear, Baccio marcaba su territorio mientras yo lo olía, regresábamos a casa y se iban. Siempre creí que jamás regresarían por nosotros, pero horas después, cuando el cielo estaba oscuro, llegaban, nosotros emocionados los saludábamos y ellos rascaban nuestras cabezas. Mi vida era feliz.

Un día, de la nada, nuestro sitio se percibío diferente, ellos olían distinto, estaban felices, pero no compartían esa alegría con nosotros, nuestro humano nos alejaba de nuestra humana, no nos dejaba jugar, olerla o dormir a su lado. También notamos que su estómago crecía mucho, cada vez nos paseaban menos, pensamos que nos habíamos portado mal y nuestras lamiditas de disculpas no sirvieron. La última vez que nos sacaron a pasear nos metieron en pequeñas jaulas y nos subieron al “sótano” de un pájaro gigante… estuvimos por horas y luego nos pasaron a un monstruo de 4 ruedas que nos llevó a la casa de unos adorables humanos de edad muy avanzda.

Baccio y yo estábamos angustiados, ¿les había pasado algo a nuestros humanos?, ¿estaban bien?, ¿le habría explotado la barriga?, no lo entendíamos.

Pasaron días…

Todas las mañanas me despertaba emocionada esperando verlos entrar por la puerta del patio en donde estábamos. Nada.

Pronto intentamos agradar a los ancianos que cuidaban de nosotros si pasaban por el patio, Baccio y yo nos esforzábamos por hacerles fiestas y sacarles sonrisas, tal vez llamaran a nuestros humanos y llegaran en cualquier momento, pero nunca pasó.

Un día, desconsolados, aullando en el patio, nos tocaron la ventana. Había 2 niños humanos viendo por la ventana, brincaban y saludaban… ¡ellos nos entendían! Así que Baccio y yo respondimos el saludo de la misma manera y los llenamos de besos en cuanto entraron al patio. La pequeña niña me tomó en sus brazos y me llevó con ella, Baccio quedó atrás.

Mi corazón se detuvo al instante, primero mis humanos y ahora mi fiel y único compañero de viaje se quedaba atrás, tal vez no lo volvería a ver jamás como a mis primeros humanos, la manada se disolvía. Me sentí pérdida, toda pizca de esperanza se desvaneció y no me importó más esta nueva familia de humanos, los niños que diario me levantaban a fiestas y cariños, ese enorme patio no tenía sentido si no lo compartía… las croquetas no se me antojaban, no sabía cómo hacerles entender que extrañaba a Baccio y solo me entristecí.

Comencé a sentirme débil, no los saludaba, solo existía… entonces lo escuché.

Ese ladrido amistoso casi gritado que me llamaba desde pisos abajo, la puerta estaba cerrada y no podía entrar en la casa, yo angustiada y emocionada arañaba la puerta hasta que se abrió y vi entrar a Baccio corriendo hacia mí.

Así pasaron 15 años con nuestra nueva familia, mi manada. Los niños dejaron de serlo y estos jóvenes humanos nos consentían con todo su corazón, casi siempre estábamos con el ex niño, un humano que hacía sonidos agradables con diferentes cosas, “instrumentos” los llamaba él y el sonido era “música”, nos encantaba pasar tiempo en su territorio escuchándolo día y noche, dormíamos con él. Nuestros padres humanos también nos amaban mucho, nos consentían y daban premios a escondidas uno del otro. Un día, nuestro joven humano se fue… la historia se repetía, no volvería jamás, nos abandonaba… pero no fue así, no estaba permanentemente con nosotros, pero iba a visitarnos de vez en cuando a Baccio y a mí.

¿Mi trabajo? ¡Hacer feliz a la manada! Comer, hacer pipí y popis.

No recuerdo exactamente cómo fue que Baccio se enfermó, él ya no veía, sus huesos crujían y mi nueva tarea era acompañarlo a todos lados para que no se golpeara con las cosas de nuestra casa, dejó de comer y sollozaba por las noches, por lo que mis humanos decidieron llevarlo a su médico. Nunca volvió.

Pasó un día, una semana, meses, perdí la noción del tiempo y mi fiel amigo no regresó jamás. Entendí que se había ido para siempre.

Mis humanos estaban tristes, los vi llorar un par de veces y traté de animarlos, el problema es que no podía ni animarme a mí misma. Perdí el apetito y no hacía más fiestas.

Recuerdo que ellos empezaron a obligarme a comer, croqueta por croqueta en el hocico, me acariciaban todavía con más frecuencia y me dejaban dormir con ellos, mi deliciosa cama a lado de las suyas. Yo y mi joven humana, mi joven humana y yo.

Pronto logré superar la partida de Baccio, aún éramos una manda amorosa y feliz.

Nuestra rutina:

Todos los días me levantaba emocionada haciendo fiestas esperando a que mi joven humana me llevara al baño, regresábamos y nos colmábamos de besos antes de que salía de casa, me quedaba con mis padres humanos y los acompañaba a lo que fuese que estuvieran haciendo, regresaba mi humana y nuevamente nos colmábamos de fiestas, platicábamos horas (aún lo hacemos, bueno, la escucho porque no entiendo sus palabras, pero sí sus emociones). Así fue por mucho tiempo y seguí intentándolo aun cuando mis huesos fallaban.

Una cosa empezó a crecerme en mi pequeño abdomen, ya es enorme y me duele, no me deja dormir, no me deja ir al baño y a veces me cuesta respirar. Aun así, puedo y sigo haciendo las fiestas que mi viejo cuerpo me permite.

Sé que pronto debo irme, mi cuerpo cruje, mis articulaciones no funcionan de la misma manera, me cuesta trabajo subir y bajar escaleras, a veces no me puedo aguantar y debo hacer mis necesidades en donde me encuentre, ya no me regañan. Me dan mucho amor. Lo mejor: siento que pronto me reuniré con mi fiel amigo, Baccio.

Queridos humanos, ha sido un placer haber compartido mi vida con ustedes, me hicieron feliz y los amo con todo mi corazoncito. Gracias por compartir su tiempo conmigo.

Así como nos saludamos, me despido con fiestas.

Waff.

Brownie.