Pros y contras de vivir con roomies

En la actualidad la independencia sale muy cara -deberíamos hacer condominios de Teepees-, buscar roomies es una práctica muy común entre los jóvenes mexicanos, quienes para poder “salir del nido”  del hogar, optan por irse a vivir con otras personas con quienes comparten espacios, gastos y experiencias de vida.

En México existen más de dos millones de jóvenes que han salido de sus casas sin haberse casado y para compartir alojamiento con alguien, cifra que puede duplicarse en la siguiente década, según el INEGI.

Algunas de las características de las personas optan por tener roomies, son egresados de la universidad con un promedio de edad de 30 años -¿ves mamá?, aún hay tiempo para que me sigas apapachando-, quienes antes de optar por la vida en pareja, deciden vivir su independencia acompañados de otras personas que les ayuden a aminorar la carga económica de rentar un espacio para vivir.

Sin embargo, la convivencia no siempre es fácil y varía de acuerdo a si es un hombre o una mujer.

Por eso, compartimos algunas ventajas y desventajas, para que tomes la mejor decisión:

VENTAJAS

  1. Compartir gastos

Aligera la carga económica: reducción del precio de la renta del inmueble y de los costos de vida como gastos domésticos. Es recomendable que todos los gastos que se compartirán estén definidos claramente para evitar malentendidos. Cada fin de mes, puede realizarse una reunión para ver si todo está en orden en relación a las cuotas que cada uno debe pagar.

2. Puedes ahorrar

Sabemos que al independizarte tendrás gastos, pero al tener roomie, tendrás con quién compartirlos y ahorrar ese dinero extra. Además de los gastos domésticos, podrás economizar en otros aspectos. Por ejemplo, se puede tener una cuenta común de un servicio de para ver películas por internet.

3. Se economiza en limpieza

Entre todos pueden contratar a alguien o que se elija que la limpieza sea hecha por todos los que viven ahí para mantener un  hogar ordenado e higiénico.

4. Se economiza en electrodomésticos

Al igual que con la limpieza, pueden dividirse el gasto de electrodomésticos, por ejemplo, que cada quien compre algo como lavadora, refrigerador, etc.

5. Siempre estás acompañado

A muchas personas les desagrada vivir por su cuenta porque no están acostumbrados o simplemente no les gusta estar solas. Al tener compañeros de departamento el ambiente en la vivienda siempre podrá ser ameno y, en los casos en que se desee estar solo, la recámara dará privacidad. Igualmente, en caso de alguna necesidad puedes contar con la ayuda de tus roomies. Por ejemplo, si pierdas las llaves de casa, siempre habrá alguien que te pueda abrir.

DESVENTAJAS

  1. Estás forzado a compartirlo TODO

Al compartir gastos, todo se vuelve de las partes que comparten la vivienda como comida, muebles,  y a veces ropa -sí existen malandrines que se escurren a tu clóset para robar tus trapitos-. No hay nada más desagradable que el que se metan a tu cuarto sin permiso y peor, tomen “prestadas” tus cosas.

2. Visitas inesperadas

Tener un compañero o compañera para vivir, puede ser una buena forma para conocer personas ya que siempre tienen a sus amigos en el departamento. Pero a veces, esto va demasiado lejos cuando su pareja se queda a vivir en su cuarto toda la semana o hay fiesta de viernes a lunes. No existe la privacidad.

3. Hay tiempos forzosos

Viviendo solo, puedes organizar tu tiempo para saber cuándo harás todo lo que tienes que hacer relacionado con tu casa. Pero cuando tienes un roomie, no puedes dejar la pila de trastes en la cocina por una semana.

4. Muchas peleas

Cuando tienes que decirle que no agarre la comida de tu dieta o que no deje tirado, etc.

5. Tienes que aprender a vivir con sus hábitos de higiene.

Ya sea que vivas con alguien muy ordenado o con alguien que no tiene sentido del olfato y deja la basura en el piso por semanas, tienes que aprender a aceptar los hábitos de limpieza de tus roomies. Nada fácil.

Por eso te recomendamos que si eliges vivir con un roomie, consideres hacer una minuciosa selección de candidatos con los que podrías vivir. Sí, como una entrevista de trabajo, para que no pases malos ratos a la hora de compartir alojamiento.

Y tú, ¿Qué prefieres?

 

-Mami hizo de cenar hoy 🙂 –

Por Ana Pau Bermúdez

¿Cuándo es momento para volar del nido?

Te burlas de los cuarentones que siguen viviendo en casa de sus madres – o padres-, sin embargo, ya pisas los 30 y, puede ser, que sigas viviendo en casa de tus papás.

Expertos señalan que “el dejar el nido” ya no es una prioridad de la generación millenial asegurando que en lugar de invertir en un patrimonio, ésta generación está más interesada en gastar en experiencias, como viajes, por ejemplo.

Por supuesto, habrá a quién le aplique la norma y tal vez, la mayoría de jóvenes entren en la “categoría“; pero no todos somos iguales y algunos queremos independizarnos además de viajar y generar experiencias, queremos el paquete completo.

Compararnos con nuestros padres que pudieron independizarse a edades tempranas, tampoco ayuda. Debemos tomar en cuenta que cada época ha sido diferente, y aunque también les costó un esfuerzo admirable el emprender en sus vidas, antes la vivienda era más barata y los empleos mejor pagados.

Encontrar un empleo estable al salir de la carrera no es cosa sencilla, mucho menos encontrar uno que te pague la cantidad suficiente para poder independizarte, además, con el paso de los años, la vivienda va aumentando costos y cada vez es mucho más difícil adquirir algo propio.

Por eso, si ya estás pensando en independizarte, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) nos recomienda cuatro puntos clave para que no tengamos una mala experiencia por falta de planeación:

1.Antes de partir

SIN PRISAS, no se trata de que te salgas hoy mismo, debes planearlo bien para que no tengas una mala experiencia, al momento de salir de casa, todo lo tendrás que solucionar tú, así que ponte un plazo de ahorro, lo ideal son tres años -aunque suene mucho, es mejor tener un “guardadito”-. Ahora te tocará asumir al 100 % todos tus gastos.

¡Aprovecha para que te sigan consintiendo!

2. Haz un balance

El presupuesto es la base de unas finanzas sanas y cuando vivas solo descubrirás por qué es importante anotar todos tus ingresos y gastos, incluyendo el pago de deudas, en caso de tenerlas, no olvides las salidas con los amigos.

No quiere decir que dejes de divertirte o de darte algún gusto, se trata de disminuir un poco este tipo de gastos, por ejemplo, en lugar de irte cada fin de semana de “antro”, vete una vez al mes.

3.Cuidado con el gasto hormiga 

Si eres de los que a diario se compra el café, el tamal, el agua o el sándwich ¡haz cuentas! sumados todos estos diminutos gastos, se convierten en una gran cantidad de dinero. Haz tu plan de gastos, por ejemplo, puedes prepararte el desayuno un día antes y llevarlo a tu trabajo en lugar de desayunar diariamente en la cafetería.

4.¡A ahorrar!

Una vez que adoptes el hábito del ahorro, es tiempo de hacer crecer tu dinero. Hay opciones como los fondos o sociedades de inversión, los cetes, las aportaciones voluntarias a tu Afore, que dan rendimientos atractivos. Invertir te ayudará a alcanzar más rápido tu meta, que si sólo ahorras.

Hay algunas personas que optan por rentar junto con roomies para economizar gastos de vivienda tales como luz, agua, teléfono, internet, súper o mantenimiento. No está mal y depende de cada quién, a algunos les funciona para ahorrar un poco más en lo que pueden conseguir una propiedad. Sin embargo, toma en cuenta que al rentar estás pagando la propiedad de alguien más, en lugar de guardarlo en tu cochinito para cuando puedas conseguir tu depa / casa.

¡A volar!

Por Ana Pau Bermúdez