Cuentan por ahí: Sirenas Mexicanas 9 – La Sirena y Taqsjoyut

La Sirena y Taqsjoyut

Cuentan por ahí que un día una Sirena, que vivía en el mar, salió a pasear a la Tierra. En todas las casas por las que pasaba pedía hospedaje, pero nadie la aceptaba. En el quinto pueblo al que llegó la aceptaron en una casa. Agradecida, la Sirena le pidió a la dueña una jarra para ayudarla a acarrear agua, y le solicitó que una sus hijas le indicase dónde estaba el pozo.

Cuando llegaron, la Sirena le dijo a la niña que no tuviera miedo de lo que iba a presenciar. Tomó la jarra, la echó al pozo e inmediatamente el agua se arremolinó, salió un arcoíris y el viento se levantó. Entonces, la Sirena se arrojó al agua. La niña corrió a la casa a buscar a su padre. Cuando ambos llegaron al pozo vieron que el agua estaba arremolinada y lodosa.

El padre, al darse cuenta de que se trataba de la Sirena, fue a buscar al presidente del pueblo. Llegaron al pozo acompañados de toda la comunidad y se dieron cuenta de que se había convertido en una laguna. Acudieron a los adivinos para que les dijesen cómo podían sacar a la Sirena del agua, pero éstos se declararon incapaces y remitieron al presidente y compañía, con el sacerdote del pueblo. El sacerdote efectuó una misa cerca de la laguna, pero la Sirena no salió. El presidente decidió ir a consultar con el mejor adivino. El adivino sacó sus cristales mágicos y confirmó que la Sirena se encontraba dentro de las aguas. Se puso a la orilla del pozo y rogó a la Sirena que saliese.

Ella vaticinó que al final del año habría un tremendo diluvio que terminaría con la Tierra. Les dijo que saldría si le traían doce pollitos, trece gallos, doce guajolotas, trece guajolotes, doce puercas, trece puercos, doce muchachas y trece muchachos. Las personas, muy asustadas, decidieron ir a consultar a los Truenos para que las ayudasen, pero los Truenos respondieron que la Sirena era una compañera y que nada podían hacer para que saliera, pero si Taqsjoyut, El Hombre que Come Brasas, les ayudaba, ellos desatarían al relámpago para que lloviera. Cuando fueron a verlo, Taqsjoyut les dijo que cuando sacara del agua a la Sirena la Tierra iba a temblar muy fuerte, pero que no debían asustarse.

Taqsjoyut dio cita a los Truenos en la cima de una colina en donde se encontraba un árbol enorme. Al llegar los Truenos se posaron en las ramas del árbol. Durante una hora discutieron lo que debían hacer. Al término, ordenaron a las personas que buscaran dos cargas de leña, les prendieron fuego, hasta que no quedaron sino pequeñas brasas. Taqsjoyut tomó las brasas de la primera carga de leña y se las tragó; a continuación se revolcó en las brasas de la segunda carga y todo el cuerpo se le incendió. Mientras tanto, se escuchaban fuertes tronidos y la lluvia caía a torrentes.

Taqsjoyut dio tres saltos y se arrojó al pozo. Al sentir el agua caliente la Sirena gritaba que no quería salir, pero el pozo acabó por secarse; entonces, Taqsjoyut la tomó de su trenza, la amarró y la sacó fuera del pozo. Hecho lo cual, El hombre que Come Brasas, se fue volando a su casa. En agradecimiento, toda la población le obsequió con pollos, guajolotes, ranas, y demás animales comestibles.

Por Sonia Iglesias y Cabrera 

 

Cuentan por ahí: Sirenas Mexicanas 8 – La sirena y el sireno

SAN MIGUEL AMEYALCO, EDO. DE MÉXICO

La sirena y el sireno

Cuentan por ahí…

… una leyenda otomí del Estado de México que cerca de San Miguel Ameyalco, existían dos manantiales de hermosa agua cristalina. En uno de ellos vivía una bella Sirena; en el otro habitaba un Sireno. Ambos se querían mucho y pasaban la mayor parte del tiempo juntos, bien fuera en un manantial o en otro. No vivían juntos porque les gustaba tener privacidad. Pero un nefasto día la hermosa Sirena se murió por causas desconocidas y el Sireno se quedó solo muy acongojado y triste sin su pareja y con ganas de tener una nueva.

En cierta ocasión una muchacha que estaba a punto de casarse, se fue a lavar las manos al manantial del Sireno, pues se había ensuciado con una fruta que comía por el campo mientras se paseaba para calmar los nervios que le producía su cercano enlace. Cuando metió las manos al agua vio una pequeña tinaja que contenía monedas de oro, collares, aretes, brazaletes, anillos y muchas joyas también de oro, acompañadas de bellos listones de todos los colores para adornarse el cabello.

Al ver esa maravilla de joyas y aderezos, la joven se inclinó más hacia el agua a fin de poder tomar la tinajita y llevársela, pues ya se imaginaba lo bella que se vería el día de su matrimonio con tan suntuosas joyas. Al tomar la tinaja, la joven desapareció en el agua y nunca se la volvió a ver. El Sireno se la había llevado para que fuera su  nueva pareja. Con el tiempo a la muchacha perdió las piernas le salió una cola, y pudo respirar dentro del agua sin morir, se volvió Sirena.

En el pueblo de San Juan Ameyalco nunca se volvió a ver a la muchacha. Su novio murió de pena, pero ella pudo lucir las deslumbrantes joyas con su marido el Sireno.

Por Sonia Iglesias y Cabrera

 

Cuentan por ahí: Sirenas Mexicanas 7 – La sirena de Ojo de Agua, Ixtaczoquitlán

ORIZABA, VERACRUZ

La sirena de Ojo de Agua, Ixtaczoquitlán

Cuentan por ahí que por las noches de luna llena, las oscuras calles que rodean a la laguna Ojo de Agua se ven visitadas por una hermosa mujer de pelo largo, negro como el azabache, resaltando su belleza desnuda que hacen de esta erótica aparición una invitación muy difícil de rechazar. La hermosa mujer atrae con sus cantos a los hechizados mortales que la siguen hasta el centro de la laguna, a lo más profundo, cobrando así un alma más que dará eternidad a la belleza de tan singular personaje.

Al través de los siglos, las frías y cristalinas aguas de La Laguna de Ojo de Agua han cobrado la vida de decenas de personas que por falta de experiencia con la heladéz y la profundidad de esta, han sucumbido a las hermosas aguas de cristal.

 

Cuentan por ahí: Sirenas Mexicanas 6 – Sirenas en la Bahía Vallarta

PUERTO VALLARTA

Sirenas en la Bahía Vallarta

Otra leyenda del mar, cuentan por ahí que cada vez que en Semana Santa había luna llena, hombres y mujeres se aproximaban presurosos a playa Los Muertos. Los intrépidos entraban al mar, y el baño a la luz de la luna los cubría con un conjuro mágico: se convertían en sirenas (Esta es la razón por la cual, además de ballenas y delfines, la bahía está llena de sirenas).

Cuentan por ahí: Sirenas Mexicanas 5 – La Tisigua de Tuxtla Gutiérrez

CHIAPAS

Cuentan por ahí la leyenda de una mujer que se les aparecía a jóvenes que se quedaban largas horas bañándose en las pozas de río Sabinal.

Esta historia nació porque los ancianos de aquél entonces no querían que los jóvenes anduvieran de locos por los ranchos y pueblos molestando a las mujeres que se encontraban en pozas y ríos. 

Se dice que llamaba la atención de los incautos con palmadas y silbidos, que era muy hermosa y que quienes se acercaban a ella, perdían la razón quedándose por siempre viviendo con retraso mental.

Cuentan por ahí..

… que había un jóven llamado Dionisio que cuando llegó a la mayoría de edad,  se fué a bañar al río Sabinal, desobedeciendo lo que le advertían los adultos: “No te tardes mucho en el río porque la Tisigua se aparece”.

El joven se bañaba tranquilamente cuando oyó unos aplausos (cada vez más fuertes) seguido de un silbido desgarrador; instantáneamente, surgió del agua una hermosa mujer y con la fuerte convicción de conquistarla, comenzó  a nadar hacia ella. De pronto, la mujer se transportó hasta el tronco de un sabino, Dionisio intentó atraparla pero sus esfuerzos eran en vano, después de una larga persecución entre la maleza, el agua y el lodo, la mujer se volvió a meter al río seguida por el joven. La mujer apareció en donde estaba el sombrero de Dionisio, lo llenó de agua azufrada y se lo puso en la cabeza al desconcertado joven.

Al instante comenzó a desfigurarse, Dionisio sentía un dolor insoportable en cada parte del cuerpo y, como pudo, logró escapar y llegar al pueblo a pedir ayuda.

Jamás regresó a ser el joven que era, su cuerpo desfigurado sirvió como advertencia para aquellos jóvenes que pretendían violar las leyes de los ancianos, y desde entonces, se cree que a aquél que se quede tarde bañándose en el río Sabinal, se le aparecerá la Tisigua y lo dejará como le pasó a Dionisio.

AY NANITAAA

Cuentan por ahí: Sirenas Mexicanas 4 – La sirena de la laguna de Alchichica

PUEBLA

En frontera con Tlaxcala al noroeste de la Ciudad de Puebla, existe un área volcánica repleta de cráteres sobresalientes del interior de la Tierra, lo que forma una gran extensión de increíbles Lagos Cráter, entre ellos, destaca uno en especial al parecerse al mar por sus múltiples tonos verdes azulados, además de que cuenta con un extraño alto índice de salinidad: la Laguna de Alchichica.

Sus características han generado distintos mitos y leyendas acerca de la laguna, uno de ellos se refiere a un pueblo sepultado al llegar el agua. Esto a partir de extrañas luces que aparecen en la noche provenientes de la laguna. Otros piensan que es una base extraterrestre.

Cuentan por ahí que la leyenda más sonada -y la que más nos gusta- trata acerca de una sirena de pelo plateado (el cual refleja la luz de la luna, lo que explica las luces) que habita en el fondo de la laguna y que con su canto atrae a los hombres para enamorarlos y que la sigan a las profundidades.

Cuentan por ahí: Sirenas mexicanas 3 – La sirena del lago encantado de Zirahuén

MICHOACÁN

Zirahuén quiere decir espejo de los dioses, significado que explica esta leyenda.

Tras la caída de Tenochtitlán, entre los españoles recién llegados a Michoacán, un capitán se enamoró de laprincesa Eréndira, hija del rey purépecha Tangaxoan, así que en un ataque de ira, tras ser continuamente rechazado por la joven, decidió raptarla y la escondió en un valle envuelto por montañas.

La bella princesa  lloraba día y noche suplicando a sus dioses que la salvaran; los dioses del día y la noche, Juriata y Járatanga, le concedieron poder a sus lágrimas para que con ellas formara un lago e hicieron de sus pies una cola de pez; convertida en sirena se salvó del sufrimiento y pudo huir de aquel malvado extranjero.

Cuentan por ahí…

…que todavía vaga por esas aguas profundas y que a la víspera del amanecer emerge para encantar a los hombres de mal corazón.

 

Cuentan por ahí: Sirenas Mexicanas 2 – La Sirena de Tamiahua

VERACRUZ

La ninfa huasteca

Ésta es la historia de la famosa ninfa huasteca, una joven llamada Irene, quien vivía con su madre en un pueblo huasteco llamado Rancho Nuevo, en el municipio de Tamiahua en el estado de Veracruz.

Irene era una joven hermosa de tez morena, ojos aceitunados y larga cabellera azabache. Su familia era devota de la fe católica que seguían al pie de la letra.

Un Jueves Santo –que era uno de los días de vigilia-, entre 1900 -1920,  Irene había ido por leña a Paso de Piedras. Regresó a casa y le dijo a su madre que se sentía muy sucia y quería darse un baño, su madre le contestó que debido a la tradición de Semana Santa, no era propio bañarse o se condenaría, ya que en esos días no debían agarrar agua. Pero Irene sintiéndose incómoda, decidió pasar por alto la tradición y lavó su cara, tomó un guacal con dos hojas de jaboncillo y se fue rumbo al pozo.

De pronto, su madre escuchó gritos. Era Irene quien pedía ayuda con gritos que se convirtieron en un triste cántico de lamento.

De pronto, junto al pozo se levantó una ola gigante convirtiendo a Irene en una criatura extraña, su cabellera y piel se tiñeron de rojo, sus piernas desaparecieron y en su lugar, de la cintura para abajo, se formó una cola de pez, babosa y con escamas. La ola arrastró su cuerpo por el río rumbo al mar.

Los lugareños trataron desesperadamente de salvarla,  algunos la siguieron con sus lanchas hasta el mar. Cuando estaban a punto de alcanzarla, observaron a lo lejos un extraño barco viejo que no reconocieron, destrozado y feo. De pronto, Irene saltó hacia él, mientras esbozaba una sonrisa burlona y cantaba de forma macabraPeten ak, peten ak” (“giren o circulen” en huasteco; hoy en día se dice “petenera”) para después desaparecer.

Desde aquel entonces, su madre cada Jueves Santo iba hasta la playa con la ilusión de volver a ver a su hija. Los pescadores cuentan que a veces escuchan fúnebres cantos, por lo que se alejan del lugar pues cuentan por ahí que aquél que vea a Irene, sufre desgracias. La sirena se convierte en una rubia y hermosa mujer de dulce voz que atrapa a quien la mira para llevarlos con ella a lo más profundo del agua.