Los amigos también rompen el corazón

Pues sí, los amigos también rompen el corazón y sí, también duele un montón.

Hace un par de semanas se puso de moda el #10YearsChallenge en donde muchas personas ponían una foto del 2009 y una de ahora, 2019 (no entiendo por qué no se esperaron un añito más, mi TOC lo hubiera agradecido), y aunque no puse ninguna de mis fotos del pasado en alguna de mis redes, por supuesto que me ganó la curiosidad y busqué fotos de una Ana Pau en ese año… una jovenaza empezando los 20, estudiando la carrera, trabajando ocasionalmente en producciones de televisión y disfrutando al máximo de la vida nocturna con su grupo de amigos.

Ya saben, la etapa de los antros (definitivamente otra yo, no saben cómo los odio hoy, pero eso sí, los disfruté de lo lindo), en esa etapa contaba con un grupo específico que catalogué como mis mejores amigas, siempre ahí, cada fin de semana, cada fiesta, cada salida, o cada ida a Cuerna/Acapulco. Nos “confiábamos todo” y nunca dejábamos a alguien fuera de los planes.

Amistades de película chick flick “siempre juntas”, “hasta pasitas”, “damas en mi boda”, “madrinas de mis futuros hijos”… y sí, podría decirse que en ese momento era una realidad.

Recuerdo perfectamente que fui yo quien hizo el grupo, una amiga de mi prepa, la que conocí en el club de pequeña, la fiestera de la uni y así.. cada una de distintos lugares que lograron hacer match entre sí, y yo, por supuesto, me sentía en las nubes de tener ese variado grupo de niñas guapas que se llevaban excelente. El club de las pijamadas, arreglarnos juntas para salir y más.

Vi esa foto del 2009 en mi Facebook detalladamente, cada cara, cada gesto, recordando el momento en que fue tomada. Estábamos en el cumpleaños de una de ellas, en su casa, en el jardín, todos sentados en círculo platicando, vaso rojo en mano y muchas risas, recuerdo que esa noche las niñas y yo hicimos pijamada platicando cómo nos imaginábamos nuestras bodas y futuras vidas, quién quería casarse y trabajar o tener hijos… platicamos hasta altas horas de la noche hasta quedarnos dormidas.

2019 – sólo una de ellas es mi dama de honor (¡y qué felicidad!).

Cada una tuvo una historia distinta, un camino diferente, no necesariamente hubo alguna pelea, simplemente, nuestros rumbos fueron separados, nuestros gustos e intereses cambiaron y terminamos capítulos.

Por supuesto, tenía que aprender que las amistades son literalmente una jungla, más entre mujeres, no generalizo porque también he encontrado almas hermosas que siguen en mi vida y son joyas para mí, pero gracias a lo que he vivido con varias mujeres a lo largo de mi vida, es que ahora valoro con más fervor a todas y cada una de las que hoy son mis amigas.

Yo respeto especialmente a las mujeres que aplauden a una mujer bonita, que les alegra el éxito de otras y que ayudan a que otra mujer crezca sin dudarlo, lo aplaudo porque, aunque me duela decirlo, nosotras las mujeres (no todas) tenemos una naturaleza salvaje… lo veo diario en las redes sociales, los ataques, los insultos, las peores jueces.

No tienen el cuerpo perfecto pero juzgan a quien sube una foto en bikini cuando no tiene el abdomen plano, o les incomoda que el guapo esté con una mujer que no les parece bonita… ¿por qué?

A mi también me pasó, muchas amigas en mi vida me rompieron el corazón, ¡desde primaria! O sea que desde chiquita me he especializado en el arte de tratar con mujeres y comprender cuando sus espíritus valen la pena, cuando no debo engancharme o cuando solo debo alejarme porque nuestras almas no vibran. Un arte que dolió aprender pero que con el tiempo aprendes a dominar y te hace la vida más fácil.

No me arrepiento de todas aquéllas que fueron parte de mi vida, literalmente me hicieron crecer, me hicieron feliz y me hicieron soñar, sé que la amistad en algún punto fue verdadera con cada una, hubo momentos y son los que agradezco, como expliqué anteriormente, nuestros caminos solo se separaron, y así como logramos encontrar a la pareja ideal, lo mismo pasa con las amistades… estoy completamente convencida de que hay personas que están destinadas a convertirse en tu familia, simplemente hay que encontrarlas y para eso, debes conocer gente, gente que podrá hacerte pedazos y otra que recogerá esos pedazos contigo, por eso, te recomiendo que aprendas a identificarlas.

¿Qué te puedo decir yo? No te peleés con la gente, si alguien ya no te genera confianza y seguridad, aprende a alejarte, no va a ser fácil y algunas personas reaccionarán mal, no puedes quedar bien con todos, pero debes pensar primero en ti y en tu bienestar, quedarte con personas que valgan la pena y que aporten.

La vida es muy corta para estar en dramas o situaciones fuera de tu control. Toma las riendas, en ti está el ser más feliz.

¿A poco no?

Yo no soy la misma persona que era en el 2009, y me encanta. Me encanta quién fui y en quién me he convertido. Quienes me ayudaron a crecer, cada historia, cada llanto y cada risa.

Los amigos también rompen el corazón, pero los amigos también lo reparan.

¡Cuéntenme sus experiencias! (Yo ya me aventé mi speach sentimental, les toca).

Ana Pau Bermúdez

A mis amigos de la infancia, se los digo hoy:

La primera vez que nosotros tenemos un acercamiento de amistad es cuando entramos a la escuela, algunos encuentran grandes amigos desde el kinder –muy difícil de seguir en contacto, son oro, cuídenlos- otros en primaria, esos cómplices de travesuras y juegos con los que pasabas los recreos o viernes por las tardes jugando a las muñecas, carritos o deportes. A ellos les hiciste saber acerca de tu primer “crush” dos años arriba o quien se sentó atrás de ti por todo un ciclo escolar.

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Gran parte de la formación de una persona es en sus primeros años de vida, en su infancia, sobretodo, en las relaciones que establece y cómo aprende a desenvolverse dentro de ellas, forma su carácter y se forja como el adulto que será.

Lamentablemente muy pocas veces seguimos en contacto con aquéllos niños y niñas que vivieron grandes aventuras con nosotros y crecieron a nuestro lado, es normal, crecemos y cada uno sigue su propio camino. Preparatoria, Universidad, el mundo laboral…

Hace exactamente 13 años salí de la escuela en donde estudié la primaria y la secundaria, y gracias a que en la actualidad existen redes sociales, pude encontrar a algunas de las personas que conocí en esa etapa, sin embargo, con ninguna mantuve mayor contacto.

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Pensé que no importaba, así como yo, ellos habían seguido con su vida, posiblemente habrían concluido sus estudios universitarios, y ahora trabajaban de acuerdo a sus respectivos gustos o carreras. A veces miraba con una sonrisa los logros laborales de algunos en mi muro de Facebook, o como otros ya se habían convertido en padres y se veían felices. Pero nunca me di el tiempo de decirles el gusto que me daba, o de preguntar qué había sido de ellos.

Hace poco mi hermano tuvo un accidente y para seguir con su tratamiento, debemos recaudar una gran cantidad de dinero para que pueda cubrirlo ya que su seguro no alcanza y el responsable “no cuenta con los recursos necesarios”. Hemos hecho una campaña en redes sociales y he estado difundiendo el caso de mi hermano gemelo, con quien compartí las mismas amistades desde niña. Aquí la historia completa

Nunca esperé la respuesta de la gente, pero sobretodo, nunca esperé el GRAN apoyo de esos amigos que alguna vez hicimos durante nuestra infancia, de esa niña que estaba en mi equipo de baile, o el niño que atrapaba abejas y las soltaba en el salón, las niñas con las que hice pijamadas mientras cantábamos “Spice Girls”, o los amigos de mi hermano que nos molestaban en los recreos…

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Hoy me doy cuenta de lo equivocada que estaba porque sé, que independientemente del camino que sigamos, hay amigos que se quedan para siempre. Hoy quiero decirle a todos y cada uno de ustedes “GRACIAS”, gracias por hacer de mi niñez una etapa divertida y llena de anécdotas, gracias por el aprendizaje que tuvimos juntos, por las peleas, por las risas, los campamentos, por nuestro crecimiento, pero sobretodo, gracias por lo que han hecho por mi familia, por el cariño.

He aprendido que las cosas no se dejan para después, que cuando sientas y quieras decir algo, hazlo. No esperes el mañana.

Amigos, se los digo hoy: Me da un gusto enorme lo que han logrado, en donde están parados y en las personas que se han convertido.

Gracias por todo.

Ana Pau Bermúdez

14 “amistades” de las que tienes que alejarte

Un cultivo para que dé frutos, se atiende, se riega, se cuida.

Así es.

Y todas las relaciones que hacemos en nuestra vida, son semillas que debemos cultivar. De lo contrario, mueren.

Si vemos nuestra vida como un libro, a lo largo de nuestra historia, conocemos una serie de personajes que influenciarán para bien o para mal el rumbo que tomamos, algunos de ellos avanzarán  con nosotros, muchos otros, se quedarán encerrados en uno de los muchos capítulos en nuestra historia.

Hay amigos que no necesitas ver a menudo para saber que ahí estarán cuando los necesites, sabemos que al crecer nuestro tiempo cambia y debemos atender escuela, trabajo, etc. Pero eso no es igual a hacer a un lado a personas que han sido importantes para nosotros.

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Ahora, ¿Qué sucede cuando conoces a una persona que se convierte en el gran cuate con el que crees contar y resulta que fue una farsa? Te dejamos 14 ejemplos de lo que es realmente molesto en relaciones interpersonales:

  1. Ese amigo/a que sólo se acuerda de ti cuando necesita un favor tuyo.

2. El / la que es súper amable sólo cuando quiere que le invites algo.

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3. El / la que te usa como pretexto para salirse con la suya . “Le dije a mi mamá-fulanito-fulanita que estaba contigo, por si te preguntan”.

4. El / la que siempre te pide prestado y nunca te paga.

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5. El / la que siempre te deja plantado/a.

6. El / la que sólo quiere salir contigo para presumirte con su otra bola de amigos (no se hagan, les ha pasado, aceptémoslo, somos re chulos, simpáticos y buena onda).

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7. El / la que no le interesa nada acerca de su vida y sólo hablan de sí mismos.

8. El / la que cree que eres su psicólogo (no hay bronca en ayudar a los amigos, pero unos se pasan).

9. Unido al punto anterior, el / la que se la viven en la tristeza/depresión y no se dejan ayudar, por consiguiente:

10. El / la que sólo se quejan de la vida.

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11. El / la que cree que todos somos millonarios como ellos y se molestan si no nos alcanza para el plan a la “Carlos Slim”.

12. El / la que sólo presumen.

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13. El / la que critica/habla mal a tus espaldas (pfff el infierno los aclama).

14. El / la que te mete en problemas.

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¡HUYE! 

Por eso, mejor tener poquitos pero seguros. Amigos contados con la mano pero que con el tiempo, te das cuenta que el resto eran puros cuates de momento y la vida te fue dejando a quiénes realmente les interesas y te quieren.

Por Ana Pau Bermúdez