Cocina: Ensalada griega

¿Qué necesitamos?

  • 2 tazas de lechuga francesa
  • ½ tazas de lechuga escarola
  • ½ taza de aceitunas negras
  • 200 gramos de queso feta picado en cubos pequeños
  • ½ taza de cebolla morada rebanada en tiras delgadas
  • ½ taza de jitomate cherry
  • ½ taza de pepino sin semillas rebanado en medias lunas
  • ½ taza de aceite de oliva
  • ¼ de vinagre de vino blanco
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Finas hierbas

minifrancesa tomato-899090_1280 cucumber-685704_1280 aceitunas-negras Queso-feta onion-899102_1280

¿Cómo se hace?

  • Mezcla 2 tazas de lechuga francesa, ½ taza de lechuga escarola, ½ taza de aceitunas negras y 200 g de queso feta picado en cubos pequeños.
  • Agrega ½ taza de cebolla morada rebanada en tiras delgadas, ½ taza de jitomate cherry y ½ taza de pepino sin semillas rebanado en medias lunas.
  • Para la vinagreta mezcla ½ taza de aceite de oliva, ¼ de taza de vinagre de vino blanco, sal, pimienta negra molida y finas hierbas.
  • Acompaña la ensalada con la vinagreta.

appetizer-21524_1280

¡Provecho!

 

En el Camino del Bosque…

Muchas veces perdidos, sin conocer el rumbo o incluso sin saber a dónde caminar exactamente. Rodeado de personas, sensaciones y lugares desconocidos. Queriendo caminar o simplemente…detenernos en este bosque apartado y lleno de la soledad de nuestros propios pensamientos. Creemos que estaremos solos, que ni la compañía de todos aquellos que nos rodean será suficiente para llenarnos y renovarnos. Perdemos poco a poco la fe obligándonos a malgastar nuestras ideas más tristes y desoladas con un pesar que esperamos comenzar a sentir cada vez menos.

beech-wood-779904_1280

Entonces ocurre el milagro, te das cuenta que hay otro alma ahí perdida en el mismo bosque que tú. Alguien que con una mirada furtiva ve a todas partes con sus ojos, que pesar de tener un corazón vacío, éstos nunca se dieron por vencidos y siguieron mirando cada detalle de su vida. No querían la soledad, ¡No la aceptarían!

ruptura

Entonces, sus miradas se cruzan, se acercan, se aprecian y se conectan inmediatamente. Dos almas que jamás quedaron ciegas se acercan y se dan cuenta que el camino es cada vez más corto, pero éste los lleva solamente a donde ellos se encontrarían. Se abrazan, se tocan, se emocionan y se comienzan a transmitir todo aquello que habían guardado con agonía después de todo este tiempo. Las malas y las buenas experiencias que las llevaron a estar en donde estaban, no sólo en ese bosque sino en esa misma situación, en ese mismo camino que poco a poco comienza a renovarse de esperanza. Las hojas y flores marchitas por el tiempo una vez más se levantan cuando el viento, lleno de una belleza indescriptible, sopla con fuerza sobre ellas. De aquellos rostros pálidos e insensibles comienzan a nacer sonrisas infinitas. Sus manos ya no tocan sino acarician la esencia del otro. Vuelven a sentir, vuelven a llenar sus vidas de una alegría indescriptible. Una nueva experiencia que a su vez se siente como algo bien sabido, algo que ya estaba escrito desde antes. Entonces, al borde de los suspiros se dan cuenta que nada es coincidencia. El momento, el tiempo y el sentimiento son el resultado de miles de patrones que se habían arreglado para poder estar ahí, en ese mismo lugar y con el mismo deseo incondicional de amar.

hands-437968_1280

Ahora el bosque es más grande, más incierto y más oscuro. Ellos lo miran y comprenden que estúpidamente querían cegar sus corazones pero ahora éstos forman una brújula que los guiará a una nueva y temerosa aventura. Sobre sus pies se extiende un largo y adornado camino el cual, tomados con fuerza de la mano, recorrerán porque en verdad quieren averiguar a donde los va a llevar. No saben lo que les espera, no saben que pasará al llegar al final…pero siente que sólo estando juntos…lo sabrán.

Por: Raúl Millán